Situado en el Pacífico Norte, a 2.000 kilómetros de la
costa californiana, este paradisíaco archipiélago debe a su origen volcánico la
gran variedad de fenómenos geológicos se dan en las islas, dotándolas de una
configuración geográfica que en poca superficie proporciona gran diversidad de
paisajes.
Las playas cristalinas, los prados más verdes, los picos
más escarpados, los volcanes humeantes y las especies más exóticas se dan en
este estado.
Para quien sabe apreciar algo más allá de los espectaculares paisajes, las
playas seductoras y la modernidad de los lujosos hoteles y resorts o de los
grandes centros comerciales, sin duda el mayor encanto de las islas del
archipiélago hawaiano es lo que llaman allá el espíritu aloha. (Aloha se
traduce: bienvenido.) Y antes que una simple alegría de bienvenida y de buena
onda hacia el visitante, es una simpatía innata y un interés por atenderlo y
procurarle la mejor estada allí, que se acerca mucho a la hermandad.
Los primeros habitantes del archipiélago fueron polinesios que llegaron desde
las Islas Marquesas en el siglo V. Hacia el año 1000 arribaron los tahitianos,
que introdujeron su orden social, religión y costumbres. El primer occidental en
pisar estas islas fue el capitán británico James Cook, que arribó en 1778 a las
Islas Sandwich, como las bautizó. Si bien al principio fue visto como Logo, dios
de la fertilidad, pronto surgieron enfrentamientos que se saldaron con la muerte
de Cook.
Hasta la llegada de Cook cada isla poseía su propio rey, hasta que Kamehameha,
rey de Oahu, unificó el archipiélago bajo un solo mando. Este rey único comenzó
a tratar con los comerciantes estadounidenses interesados en la madera de
sándalo, con los balleneros, que usaban las islas como escala, y con los
misioneros que acudieron a evangelizar a una población ya diezmada por las
enfermedades venéreas traídas por los marineros.
A finales del siglo XIX la caña de azúcar se convirtió en la gran industria de
Hawai, y los dueños de las plantaciones comenzaron a traer a chinos, japoneses y
coreanos a trabajar en ellas y a intervenir en los asuntos de las islas, lo que
se saldó con el derrocamiento en 1893 de Liliuokalani, última reina hawaiana, y
la anexión a EEUU.
Pronto, Hawai se convirtió en un lugar estratégico dentro de las rutas
comerciales y de importancia militar. La base de Pearl Harbor, en Oahu, daba a
EEUU control sobre el Pacífico. El ataque japonés a esta base militar el 7 de
diciembre de 1941provocó que EEUU se decidiese a tomar parte en la Segunda
Guerra Mundial. Una vez acabada la guerra, la población hawaiana exigió el
reconocimiento como estado, que llegó en 1959. Así, Hawai se convirtió en el 50
y último estado de EEUU.
El hawaiano es ante todo un ser humano bello, espiritualmente cercano y cálido.
Esto es saber de hotelería y turismo: dar bienestar es algo que no se paga ni
siquiera con propinas. Además, los encantos geográficos de las islas, que
conforman el Estado número 50 de los Estados Unidos y la infraestructura de
comodidades que se ha desarrollado para el turista, son razones de bastante peso
para querer ir hasta allí. Hay mucho para ver y disfrutar en Hawai.
Cada isla tiene algo en particular. Oahu es la más poblada y americanizada, pero
tiene la playa Waikiki (aunque está dominada por altas colinas, Sunset y Lanikai
son mejores), y a la altamente urbanizada Honolulú, con su centro histórico y un
refrescante barrio chino. Allí también se encuentra la famosa Costa Norte, donde
se practica surf, y el popular punto panorámico Nuuanu Pali desde donde se
obtienen vistas espectaculares sobre los acantilados salpicados de cascadas. Sin
embargo, sería una vergüenza ver sólo Oahu y considerar que ha visitado Hawai.
Hawai o Big Island tiene el gran poderío geológico del Parque Nacional Volcanes,
más los paseos fantásticos a través de la espesura de la campiña (ruta 137),
excelentes condiciones para el buceo y muchas pruebas de la antigua cultura
hawaiana. Pero las playas no son su punto fuerte (vaya a las de Hapuna Beach
State Park o Kaunaoa Beach).
Maui no es la alternativa apacible que una vez fue, pero aún conserva su
imponente paisaje de montaña, una exuberante costa este y espectaculares
condiciones para el windsurf y el avistamiento de una ballena jorobada (no
necesariamente al mismo tiempo). En el Halekala Crater (similar a un cráter
lunar) es donde se reúnen los mañaneros para observar los rápidos y brillantes
amaneceres, siempre y cuando no esté nublado.
Algunos lugares tranquilos y vírgenes han sobrevivido de las grandes
construcciones, especialmente alrededor de la comunidad aun hawaiana de Keanae.
Hawai no es sólo un destino, sino al menos seis. Sí, son seis islas principales
diseminadas en varios cientos de kilómetros. Podemos imaginarlo como la
Polinesia, pero desde 1959 forma parte de los Estados Unidos aunque dicha
inclusión no acercó el archipiélago al continente, y sigue estando a cinco horas
en avión desde los Estados Unidos.
Pese a estar relativamente aislado, gran parte de la cultura hawaiana ha
desaparecido (al igual que la mayoría de los antiguos hawaianos, un proceso que
comenzó con la tripulación heterogénea del Capitán Cook, que contagió con
distintas enfermedades a los isleños). Los residentes son un crisol de muchas
razas -japoneses, filipinos, coreanos, chinos-, la mayoría fueron llevados allí
para trabajar en las plantaciones de azúcar y ananás.
Confusamente, lo que por lo general se cree que es Hawai -Pearl Harbor, Waikiki,
Diamond Head con sus surfistas y Honolulú- está en realidad en la isla Oahu; hay
una isla llamada Hawai, pero se la conoce comúnmente como Big Island (Isla
Grande).
Entonces, ¿para qué emprender un viaje tan agotador dando media vuelta al mundo?
Bueno, Hawai ofrece las tradicionales vacaciones de playa y palmeras, pero lo
mismo ofrecen otros destinos mucho más cercanos. En Hawai se suman las mejores
caminatas del mundo, volcanes en erupción que derraman la lava al mar, buceo,
excelencia en surf y windsurf en el nivel mundial, paisaje de montaña
verdaderamente espectacular, todo envuelto en la infraestructura norteamericana.
Aunque el turismo masivo crece año tras año, se concentra a menudo en
determinados puntos, dejando el resto de las islas en su estado virgen.
Inoformacion para viajar a Hawaii
Transportacion
Aunque hay transporte público (el boleto del colectivo cuesta 1 dólar),
necesitará un vehículo para recorrer los sitios de importancia de cualquiera de
las islas. El cruzar de
una isla a otra es una buena manera de conocer bien el Estado, pero olvídese de
los ferries, hay sólo dos rutas. Muchos optan por el avión. Más allá del
destino, muchos
servicios pasan por Honolulú. Hawaiian Airlines y Aloha son las líneas más
grandes, con otras como Mahaalo, Island Air y Trans Airi, que hacen viajes más
cortos y limitados.
La mayoría de las empresas ofrece una chequera con seis vuelos por menos de 200
dólares; la tarifa estándar por un tramo oscila entre 42 y 80 dólares, según la
línea, pero toda
clase de opciones se hallan disponibles.
Clima
Hawai es en realidad un destino para toda época del año, con poca variación en
el clima. Sólo reconoce dos estaciones: kau (sol alto, de mayo a agosto) y hoo-ilo
(sol bajo, de septiembre a abril). Sin embargo, la estación del sol bajo es la
temporada alta, especialmente por los que escapan del invierno de Estados
Unidos. Las tarifas hoteleras están más baratas desde abril hasta fines de
noviembre, aunque las brisas frescas evitan el calor agobiante en verano. La
mayoría de las islas tiene dos tipos de clima: el lado más húmedo y ventoso, y
el lado seco al reparo de los vientos, el preferido por los colonizadores.
La estación más lluviosa es por lo general de enero a marzo, pero la lluvia
repentina puede sorprender en cualquier época del año en cualquier lugar, aunque
el mal tiempo continuo no es común. Las zonas de mayor altura pueden ser muy
frías, y el conducir directamente a la cima de Mauna Kea (4200 metros) en Big
Island puede provocar apunamiento (es decir, mareos, jaquecas, naúseas);
descienda inmediatamente. En los meses invernales, la práctica del surf aumenta
en forma considerable, lo que implica un riesgo para los nadadores. De hecho,
muchas playas hermosas tienen mares traicioneros; preste atención, en especial
en los lugares aislados.